martes, 14 de julio de 2020


EL REGISTRO DE LAS EPIDEMIAS 

POR EL CAMINO REAL

Lic. Ana Claudia Simes. Tanti. Córdoba. 2020.

( Escrito para la Junta de Historia y Patrimonio Natural de Tanti )

Transmitir y comunicar los hechos del pasado tienen un rol tan importante como asignar al legado histórico y su patrimonio una función de memoria y conocimiento en la vida actual y colectiva. Por ello, nunca tan oportuno es dar una mirada al registro de las epidemias de la época colonial en América ( más precisamente Córdoba ) y su relación obligada con Buenos Aires y ésta con el Viejo Mundo. Un puerto en Buenos Aires a mar abierto, barcos con tripulantes muchas veces afiebrados, falta de higiene, mala alimentación, sequías prolongadas o tremendas inundaciones propiciaban las enfermedades que solían confundirse en el imaginario social con castigos divinos. Si bien las distancias entre los poblados ayudaba a desalentar los contagios, era el traslado de mercaderías y personas desde el puerto por los caminos del interior del Virreinato las que desparramaban las pestes.
“Los puertos fluviales y el llamado Camino Real –que conectaba las principales ciudades- eran útiles al transporte de mercancías y personas, pero también vehículos para diseminar enfermedades”(1).
Josefina Piana, Dra en Historia, agrega al respecto (2): “En el Colegio Máximo y las Estancias Jesuitas de Córdoba, los hermanos estaban atentos a enfermedades y epidemias.” Según los datos ofrecidos, el Colegio Máximo contaba con una Botica y Enfermería y en las Estancias del Interior de Córdoba estaban los “Barberos”, instruídos por los boticarios para realizar las curaciones y cuarentenas. Según consta en los archivos, se utilizaba pólvora para cauterizar las heridas, tenían balanzas, morteros y frascos. Se tienen datos de las epidemias de 1720, 1735, 1745 y 1755, que al menos duraron dos años. “Eran epidemias que ingresaban por el Puerto de Buenos Aires -indica Piana- y se transmitían por los caminos de los intercambios de bienes y personas y se expandían por las Misiones y Estancias”. En ocasión de epidemia, el azufre era utilizado como antiséptico y para purificar ambientes. Había gallinas y huevos para los enfermos y gran cantidad de lienzo para los entierros…



Son variados los registros de las epidemias ocurridas en la zona de tránsito que constituía a nuestra región, entre ellos, los historiadores han recurrido a “Las Cartas Anuas” -informes al General de la Orden Jesuítica- que relataban la labor desarrollada tanto en las misiones guaraníticas como en los colegios y estancias. También son valiosos los informes oficiales, civiles o eclesiásticos, memoriales, solicitudes a la corona.



Cabe citar como ejemplo,  la “Peste Grande” con origen en la ciudad de Buenos Aires entre 1717 y 1719.  Las Anuas reafirman la presencia de la epidemia en Córdoba para el año 1718: “Vamos a hablar ahora del año de 1718, el cual ha sido por su mitad muy triste para los habitantes de la ciudad y sus alrededores por los estragos de la peste”(3). Allí se informa al General de la Orden que murieron en la ciudad dos sacerdotes -en julio y agosto de ese año- y un hermano coadjutor falleció en noviembre, cuando “fue enviado a socorro de los indios y morenos de servicio en nuestra estancia de Santa Catalina”….“la peste ha causado aquí atroces estragos hasta 300 millas a la redonda y se ha llevado muchos miles de personas” y agregaba que sólo la Compañía había perdido 325 esclavos” . Los informes enviados por los jesuitas también mencionan que la epidemia se habría extendido a Santiago del Estero, donde murieron tres miembros de la Compañía. La enfermedad avanzó aún más, tal como consta en el informe del gobernador del Tucumán al Rey, donde al pasar se refiere a ella diciendo “la epidemia que padecen estas provincias por castigo de nuestras culpas”. Habría llegado también a Tarija y a las misiones de Chiquitos, según consta por la muerte de misioneros debidas a “la peste que hubo en aquellas provincias” .
Los contagios no respetaban ningún orden social, pero en general morían los más vulnerables, entre ellos los negros esclavos e indios en servicio…
No sé ustedes, pero en lo personal, repasar la historia siempre me da la sensación de estar hablando del presente, al menos en los grandes trazos que son los que pudieran volver a reproducirse…




Bibliografía:
(1)    Frías, Susana R., Montserrat, María Inés. “Pestes y muerte en el Río de la Plata y Tucumán (1700-1750)” [en línea], Temas de Historia Argentina y Americana 25 (2017). Disponible en: http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/revistas/pestes-rio-de-la-plata-tucuman.pdf
Pág. 32
(2)    PIANA, Josefina. Dra. en Historia( UNC ). Curso Patrimonio Histórico Argentino. ( Periodo Colonial ) Clase 3. https://www.youtube.com/watch?v=vLvbRR9bw74&list=PL-3RziZ0N95D6hdETmZsrMG-X9jjGbsl0&index=4&t=0s
(3)    Pág. 44



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