viernes, 22 de mayo de 2015


Estancia “La Candelaria”
Simple, lejana, dotada de memoria

Turismo rural y cultural en plena Sierras de Córdoba

Una vez más salimos a recorrer los caminos serranos. Buscamos en esta ocasión entrar en contacto directo con la naturaleza, el paisaje y la historia, con la clara sensación de que era el día ideal para tomar rumbo hacia el la Estancia “La Candelaria”, localizada al norte de las Sierras Grandes, a 1200 msm, en el Departamento Cruz del Eje.



Partiendo desde Córdoba Capital, está ubicada a 120 km hacia el noroeste. Si se ingresa por la ruta 28, desde Tanti se recorren 73 km. de montaña, pasando por la base del segundo cerro más alto de Cordoba, “Los Gigantes” y también por el “Rio Yuspe”, lugares de un atractivo natural cautivantes.

La Estancia “La Candelaria” forma parte del sistema de estancias jesuíticas, ( seis ) establecimientos rurales productivos situados en el interior de la Provincia, las cuales aseguraban el sustento económico de la obra material y espiritual de la acción de la Orden de los Jesuitas en Córdoba. 


Entre los años 1599 ( fecha de la llegada de los Jesuitas a Córdoba ) y 1767, ( cuando se produce su expulsión por Real Cédula de Carlos III de España ), la Companía de Jesús estableció un sistema espiritual-cultural, productivo y espacial único en América Latina, dejando huellas imborrables. En 1941, la Estancia fue declarada Monumento Histórico Nacional y el gobierno provincial la adquirió en 1982. Reconociendo sus valores patrimoniales e históricos, La UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.




Las tierras de Vera Mujica donadas a la Companía de Jesús

Los conquistadores, empezaron a convertirse en pobladores de las comarcas que rodeaban a la ciudad de Córdoba. Por el sistema de mercedes reales fueron apropíandose de extensiones considerables de tierras – espacios poblados originariamente por indios y caciques que fueron paulatinamente desplazados- y en ellas establecían un núcleo de población: la estancia. Estos fueron los vecinos feudatarios. Por via de este sistema el capitán García de Vera Mujica obtenía en 1619 del Gobernador Quiñones Osorio una merced de tierras junto al rio Guamanes y hacia la cordillera ( Achala ) donde pobló una estancia, ubicada a 14 leguas de la ciudad de Córdoba, en el camino denominado de Salsacate, que luego acrecentaría con más tierras.
Este feudo del noroeste cordobés, poblado por García de Vera fue el núcleo originario de la gran explotación que luego habrían de organizar los Padres de la Companía de Jesús que se conoce como Estancia y Potreros de la Candelaria ( este último período abarca desde mediados del siglo XVIII hasta la expulsión de los Padres en 1767 ).
En la estancia se criaban ovejas, vacas, asnos, ( para la obención de mulas, fuente de mayor riqueza ), bueyes mansos, caballos. Muerto García, le siguió su esposa ( Doña Juana de Bustamante ), sus hijas y el heredero de la estancia de la Sierra Grande, don Francisco de Vera y Mujica, quien en 1683, a los 65 años, donó a favor del Noviciado de la Companía de Jesús gran parte de las tierras ( 55000 hectáreas ) que eran de su propiedad en el terriotorio de Córdoba ( Las tierras del rio Pintos y Ocombis, son los campos situados al naciente del rio Guamanes -la vieja estancia de su padre García de Vera- y un poco al sur del asentamiento propiamente llamado “Estancia de la Candelaria”).
Francisco de Vera, sin heredero legítimo, escribió en el texto de la donación: “ ...por cuanto yo tengo y debo muchos y repetidos servicios al Noviciado de la Companía de Jesús de esta Provincia y haberme asistido en mis enfermedades y necesidades con suplementos de plata y aún lo preciso para mi congruo sustento de muchos y buenos servicios causas todas que piden precisa remuneratoria...”
Al entrar los Padres en posesión de las tierras de Vera Mujica, además de las tierras había edificaciones para habitar, guardar y administrar e instalaciones de trabajo rural y ganado. 


Los Padres aplicaron su experiencia organizativa a lo obtenido en la donación. La estancia central la establecieron junto al Rio Guamanes, en la antigua posesión que tenía don García de Vera en 1622, que ya se llamaba “La Candelaria” donde se fueron agregando construcciones para las actividades del establecimiento. Entre 1683 y 1695 terminaron la iglesia, completaron el claustro y completaron las obras de ingeniería hidraúlica que necesitaban para el molino y desagüe.

“La Candelaria”: centro de producción

La Candelaria se integraba con las tierras donadas por Vera ( doce leguas de norte a sur ) y en este asiento hicieron los Padres sede central. El casco constaba de habitaciones. 


Se agregaron las dependencias destinadas a talleres, molinos, batanes, tajamar, hornos, etc. Todo esto lo hicieron los Padres para equipar un importante centro de producción primaria de ganados y huertas.
La edificación era de piedra y barro enlucido con cal, también se usó ladrillo cocido alli mismo.





Además de las habitaciones de los Padres y la capilla, la estancia constaba de patios y ranchería ( habitación de los esclavos ) y, en el primer inventario se encuentra una descripción que registra un refectorio de los Padres, un sótano que habría servido de cárcel para los esclavos.


De los obrajes se obtenían telas de algodón y lana, muebles, vigas de la construcción, madera labrada para puertas, objetos de herrería.
En la estancia había intenso tráfico de vacunos y mulares, con envios a las otras estancias y a la Rioja.
Los telares de algarrobo, el molino, los hornos de cocer pan y ladrillos, los corrales de piedra o pircas para la hacienda.
Su arquitectura es más sencilla que la de otras estancias, los adornos son simples, con un coro al que se accede por el exterior.



                                            Foto interior:www.cba.gov.ar

Según los inventarios, la iglesia contaba con los elementos y libros de culto, de plata, las vestiduras de brocatos con flores de oro y seda, galones de plata y de oro fino, un arpa, una guitarra y un violín, la imagen de la Virgen Nuestra Señora de La Candelaria con su niño en brazos entre otras imágenes, un crucifijo, candeleros...
Hay un confesionario metido en la pared debajo del púlpito, una pila de agua bendita, dos sacristías en su interior.


En 1767 llegó a "La Candelaria" la orden de expulsión de los Padres de la Companía, los esclavos de los diferentes puestos ( Jacinto, el negro Bartolomé, José, Vicente, Ramón, Juan, Gerónimo...) comenzaron a recoger la hacienda para el inventario. El inventario de esclavos dio como resultado 90 varones, 94 mujeres, cuya tasación oscilaba entre 50 y 200 pesos. Todos eran africanos comprados en el puerto de Buenos Aires y trasladados en carretas a Córdoba por los Padres. En "La Candelaria" quedaron sólo 39 esclavos con sus mujeres e hijos, el resto había sido trasladado a Córdoba para su venta y otros habían huido. Asi fue desapareciendo la población africana esclava de "La Candelaria" hasta su extinción como unidad productiva y la subdivisión de sus tierras.

En el camino de la historia

Al preguntarnos por los caminos que llevaban a la Sierra Grande, Gustavo Sarria en su libro “La Candelaria. Una explotación jesuítica del siglo XVII”, hace referencia a los expedientes examinados en el Archivo Histórico de Córdoba donde se menciona la pregunta del procurador de la Companía y representante del Colegio Máximo sobre si sabían “... qué camino va desde la estancia de San Antonio para el puesto del Potrero sea o haya sido camino real para ir desde Córdoba a Salsacate y si lo es , o ha sido, por qué cuesta iba dicho camino desde esta ciudad para pasar por la dicha estancia ( San Antonio ). El único testigo a quien se le recibió declaración en Córdoba el 26 de abril de 1755 fue Ignacio Quiñones, de ochenta años quien dijo: que nunca ha oido decir que el camino que cita la pregunta fuese Camino Real para Salsacate”. Por lo que el autor afirma que el único Camino Real ..."en 1755 era el que por San Roque y Tanti subía a la Sierra.”




No queda dudas, "La Candelaria" forma parte del patrimonio cultural de Córdoba, emplazada en la soledad y lejanía de las sierras, pero rodeada del encanto y la frescura de los ríos cercanos, su cielo límpido y un silencio atrapado en la memoria de los caminos de la historia.

                                                           Texto y fotos: Ana Claudia Simes
                                                                

Horario de atención:
Invierno: Miércoles a Domingos de 10 a 18 hs.
Verano: Martes a Domingos de 10 a 19 hs.
www.cultura.gov.ar
Te: 0351-4333425

Bibliografía: Sarría, Gustavo. “La Candelaria. Una explotación jesuítica del siglo XVII”. Ediciones del Copista. Segunda edición. 1999


No hay comentarios:

Publicar un comentario