Viajar y escribir

Turismo literario

Por las calles de Cartagena.

"Conversatorio Móvil" con Jaime García Márquez, el hermano del Nobel  de Literatura.

En la ciudad de Cartagena de Indias,  Colombia,  no se sabe a ciencia cierta donde termina la realidad y en qué esquina irrumpe la magia.  Su gente, el acento, los paseos en coche, la arquitectura, el calor que funde a los turistas con los lugareños, el colorido de las palenqueras, en fin… lo histórico, la realidad, lo cultural simbolizado conforman un escenario maravilloso digno de resaltar en Latino América. Y sin dudarlo, esa maravillosa conjunción de lo tangible e intangible es lo que  merodea en sus calles, salta de balcón en balcón o sobre su gran muralla.


Y quien mejor supo plasmar este fenómeno en obras literarias -con inagotable imaginación-  fue Gabriel García Márquez ( 1927-2014 ), el clásico de la literatura universal: El escritor, guionista, editor, periodista de raza, Premio Nobel de Literatura ( 1982 ), referente del realismo mágico, genio de la descripción exquisita, dueño del detalle absoluto en las palabras latinas: ¨Gabo¨, el caribeño hasta la médula.

Existe un lugar concreto donde el gran García Márquez deja su legado casi a diario: la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Latinoamericano. La misma fue creada por él mismo, en el año 1995, en la angosta -aunque emblemática- calle San Juan de Dios.
Producto del "azar bendito", tal cual las palabras de Jaime García Márquez, el hermano del escritor me recibió con una cortesía singular.



-¨Gabo¨ forma parte de la magia de Cartagena. Sus cenizas están en esta ciudad. Hay un proyecto de museo dentro de un centro cultural más amplio...¿Qué espacio, qué esquina, qué bar tiene particularmente el alma de ¨Gabo¨? 
-Toda persona que viene buscando a ¨Gabito¨ forma parte de nosotros, si le parece haremos el recorrido por los escenarios del "Amor en los Tiempos del Cólera".

Esa fue la respuesta menos esperada pero más emotiva que pudo darme Jaime, quien me acompañaría esa misma tarde por las calles de la ciudad colonial en aquello que él denominó un "Conversatorio Móvil sobre la obra de ¨Gabito¨ en Cartagena".


Un Conversatorio Móvil sobre la obra de 'Gabito'

La antigua fachada del Diario "El Universal", aquel donde Gabriel García Márquez escribió su primera columna como periodista y luego la Torre del Reloj, entrada original de la antigua ciudad amurallada, fueron los puntos de inicio de aquella recorrida guiada. Para mi grata sorpresa, acudieron no sólo Jaime García Márquez y su hija Patricia, sino que también se habían sumado su primo Alberto Osorio y el sobrino -también escritor- Gabriel Torres García, como una muestra cabal de ser parte de una familia realmente numerosa.

                                        Jaime García Márquez, Patricia y Gabriel ( sobrinos ), Alberto ( primo ).




-¿Cómo fue que Usted, Jaime, comenzó a ligarse con la Fundación?
-¨Gabito¨ me trae a la Fundación y hace que me quede ( lo menciona en tiempo presente ). Yo trabajaba como ingeniero arreglando calles en La Guajira, haciendo guías pero ¨Gabito¨, que es el hermano mayor, me citó aquí en Cartagena.  Con mi mujer me engancharon, la idea era capturarme y sacarme de la Sierra Nevada, sitio supremamente peligroso, porque ¨Gabito¨ no tenía buena aceptación de la gente de allá arriba, de la derecha. ¨Gabito¨ no es un tipo que tenía mucho que ver con la política  pero lo que decía era mucho más de lo que hacía. Así que ¨Gabito¨ estaba creando la Fundación y me metió aquí como vicepresidente...y no me dejó regresar.

-La Fundación está teniendo mucha trascendencia en Latino América. ¿Cómo lo ve a ésto?
-Estamos pensando en América toda. Comenzó para la zona del Caribe pero fue creciendo, sobre todo en la formación en periodismo especialemente con la gente joven, cuando se está iniciando, para orientarla y cimentarla en los valores, la crítica y la ética. La percepción es que se ha hecho una labor de multiplicación del legado...que la crónica sea un compromiso con la verdad, con responsabilidad, buen periodismo...

Mientras vamos caminando por las calles de la ciudad, Jaime es saludado por los lugareños y algunos turistas de manera muy cordial y popular.

-¿¨Gabito¨ andaba cómodamente por Cartagena?
-La gente aquí no tiene protocolo, pero él provocaba que la gente lo viera como alguien común y corriente.

Los callejones adoquinados, las aldabas, los aljibes, el recuerdo del cólera, la muralla circundante, el aroma de la guayaba y las almendras, el Portal de los Dulces o el Mercado de los Esclavos son los símbolos y los espacios por donde "El Amor en tiempos del Cólera" se desarrolla en las páginas del escritor.
Jaime García Márquez comenzó a señalar los escenarios de los personajes de la novela y marcó en principio la casa de Jeremiah de Saint Amour, un fotógrafo antillano, inspirado en un belga, amigo del abuelo, que vivía en Aracataca y quien también se había suicidado con un sahumerio de oro. 


-En realidad todos los personajes, salvo el doctor Urbino -dijo Jaime- están basados en personas cercanas a ¨Gabo¨. La historia de Florentino Ariza y Fermina Daza, los protagonistas, deriva de los amores contrariados de nuestros padres, subrayó.

El primer renglón de la novela hace mención al carácter de la obra: "Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados", la historia en la cual Fermina un día rechaza ( por mandato de su padre ) a Florentino Ariza y en el que éste inicia una espera de amor que durará 51 años, nueve meses y cuatro días.

-El volcó mucho de la familia en sus libros, ¿es así?
-Absolutamente. Muchas cosas y personajes de sus libros son tomadas de sus experiencias. Cuando ¨Gabito¨ estaba escribiendo "El Amor en los Tiempos del Cólera", él le preguntaba a mamá cómo había sido una cosa o la otra, sin anotar nada. Estaba elaborando su libro. Siempre se alimentaba de la realidad, ¨Gabito¨ merodeaba en los asuntos y preguntaba con precisión, se llenaba de información. Era minucioso...pero al mismo tiempo creaba ficción. Por ejemplo -dijo Jaime- una vez llamó para preguntarle a mi mamá si en la época que su mamá era ama de casa, las señoras de Cartagena hacían el mercado o iba la empleada del servicio. Ella le respondió que era la muchacha del servicio. De todas formas, él replicó: "Bueno, pero la señora de la que yo hablo sí iba al mercado...".

Por otro lado, Jaime recordó también que -un día cualquiera- le envió una carta y le pidió que le investigara detalles sobre algún hecho. Al final le decía: "si no encuentras nada que valga la pena, no te preocupes...yo ya lo tengo inventado". El ya tenía la informacíón...sólo era para confirmar detalles. Esto le daba credibilidad entre la gente, remarcó Jaime con un cierto aire de orgullo y admiración.

-Los recuerdos de familia son -sin lugar a dudas- los tesoros mejor guardados. ¿Cómo era ¨Gabo¨?
-¨Gabito¨ era mi padrino. Yo era muy cercano a él. Ser cercano a ¨Gabito¨ no era difícil. Era un tipo sencillo, con la capacidad de hablar con todo tipo de personas, de un calor humano tremendo, cariñoso, no complicado.

-¿Qué es lo que más extraña de él?
La mirada de Jaime se ausentó de la conversación, con la respiración profunda tomó fuerzas para que la voz pudiera decir algo...sus manos trataron de hablar pero sólo atinó a contestar:

-Es una cosa terrible...su ausencia...física...



Entre los recuerdos de ¨Gabo¨ y sus historias de ficción, nos dirijimos al Parque de los Evangelios, frente a la casa ficcional de la familia Daza, ahí mismo donde se sentaba Florentino, el protagonista, fingiendo leer un libro de poemas a la sombra de los almendros, para ver a la mujer a la que nunca olvidaría, prefigurando las cartas que habría de escribirle.


                              Parque de los Evangelios, frente a la casa de ficción de la familia Daza

-"Cuando estaba metido en la novela -agregó Jaime- ¨Gabito¨ me pidió ayuda para escribir una carta de amor. Es imposible -le dije- yo no conozco de estructuras literarias. Me contestó que eso no era necesario y agregó: Para escribir una carta de amor solamente hay que estar enamorado"...y los suspiros sonaron con eco en aquella plaza repleta de anécdotas maravillosas.
¨Gabito¨ trabajaba por la mañana, a la tarde descansaba y salia de noche y recorría los sitios de su trabajo, según lo relataba Jaime con el apoyo de su familia. 

-"Yo venía con ¨Gabito¨ a hacer un recorrido de lo que había escrito a la mañana. Muchas veces imaginaba situaciones que estaban en el límite entre la realidad y la ficción...complicadas de descifrar, entonces me decía: "Hecha tú este cuento porque -si no- a mi no me lo van a creer"...¡Cosas del realismo mágico!

Al respecto, Gabriel García Márquez supo decir: "...la primera condición del realismo mágico, como su nombre lo indica, es que sea un hecho rigurosamente cierto que, sin embargo, parece fantástico"(1)


Así fue como el “Conversatorio Móvil” por las calles de Cartagena, la ciudad fortaleza cuyo comercio había sido el más próspero del Caribe en el siglo XVIII, me había brindado de manera bendita el privilegio de acercarme a la eterna magia de los García Márquez. Por ella quedé atrapada emocionalmente entre sus muros, me confundió con la realidad de una experiencia que fue absolutamente cierta pero que la presentí como fantástica, difícil de no rememorar. 
Nos estrechamos las manos, me despedí con gran emoción y agradecimiento, los García Márquez regresaron a la Sede de la Fundación y yo me quedé deambulando envuelta en una esfera de letras y de nostalgia sin fin, parafraseando a ¨Gabito¨...para "toda la vida"...










(1)«La primera condición del realismo mágico, como su nombre lo indica, es que sea un hecho rigurosamente cierto que, sin embargo, parece fantástico». —En Reforma, México, 2000, #Gabo.






Escribir y viajar 
son dos placeres que se complementan perfectamente.
Sólo se trata de hacerlos realidad.


«Felicitas, el souvenir» es un relato de un tour Córdoba - Cusco que pone en valor a los pueblos originarios de nuestro continente y recuerda la conquista europea sobre esa cultura ancestral. A modo de viaje interior, reconoce la conexión histórica entre ambas ciudades virreinales por la huella histórica del Antiguo «Camino Real» y la importancia estratégica de las «Estancias Jesuíticas». Además, visibiliza posibles nuevas modalidades de conquista, tal como fue el caso de las supuestas «esterilizaciones forzadas» de mujeres quechua hablantes en la década del ´90. Es un souvenir, la muñeca Felicitas, la imagen de la Chola −mujer portadora de toda una tradición cultural− la que inspira la memoria, el simbolismo y la reflexión.

"....Fue un souvenir, la muñeca Felicitas, la imagen de la Chola,
símbolo de la cultura andina, la que nos acompañó y me inspiró
para el relato de aquel Tour Córdoba - Cusco, el que se
transformó en un viaje circular, un giro, pensando el término
desde sus raíces tornare, turn, girar, tornear...con vuelta a los
orígenes. Felicitas, una muñeca de trapo, me motivó a desarrollar
una narración. Me obligó a reflexionar también sobre
el proceso de elaboración, la creatividad, la participación en el
proceso único y creador de artesanías, en la virtud del trabajo,
en el don de la comunicación que portan los objetos durante
un viaje, en la cultura y la identidad que resisten ante el avance
de lo masivo, el consumismo y la moda. Una muñeca de trapo
me emocionó al traerme recuerdos de lo lúdico que marcó
felizmente mi infancia y de la maternidad que me transformó
como mujer, vinculándome con lo afectivo desde las entrañas.
«Felicitas, el souvenir»…es un arrebato emocional que surgió
de esas entrañas.
«Felicitas, el souvenir»…es un viaje a las entrañas de la
tierra.
«Felicitas, el souvenir»…evoca un viaje de memoria interna
por la historia de nuestros pueblos de América...."


 Ana Claudia Simes

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