miércoles, 29 de mayo de 2013

LA HUELLA CULTURAL

ESTANCIA JESUITICA y CASA DEL VIRREY LINIERS



Si hay un lugar en nuestra provincia que nos remita a la obra de los jesuitas en el interior del territorio cordobés, ese sitio se encuentra en la actual ciudad de Alta Gracia: es el Museo Nacional Estancia Jesuítica y Casa del Virrey Liniers, hoy devenida en un atractivo turístico de gran relevancia, declarada en el año 2000 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


Durante 1810, la estancia fue propiedad de Don Santiago de Liniers. Fue militar de origen francés, se desempeñó como funcionario de la Corona de España. Primero fue considerado héroe de la Reconquista de Buenos Aires tras las fallidas invasiones inglesas ( 1806 – 1807 ), por lo que fue nombrado Virrey del Rio de la Plata.
Posteriormente, en 1810, fue perseguido y fusilado en Cabeza de Tigre, cercanías de Cruz Alta ( Provincias Unidas del Rio de la Plata ) por su alzamiento en Córdoba en contra de la primera Junta de Gobierno surgida del 25 de Mayo de 1810, conocida como la Contrarrevolución.



La Estancia
Alta Gracia está ubicada a 36 km de Córdoba Capital, enclavada en el Valle de Paravachasca. La Estancia se encuentra en el punto más céntrico de la ciudad, a orillas del Tajamar.



Un frutal, más que tentador, da la bienvenida, junto con la guía, quien nos conduce por sus galerías y salas brindando el detalle de esta residencia del siglo XXVII.




La misma tiene su origen en la entrega de tierras a Juan Nieto, cofundador de la ciudad de Córdoba, en 1588. Años más tarde, Doña Estefanía de Castañeda, viuda y heredera de Nieto, se casó con Alonso Nieto de Herrera, quien bautizó la propiedad como Alta Gracia, en honor a la virgen de su pueblo natal en España. En 1643, Don Alonso, viudo por segunda vez, ingresó a la Compañía de Jesús, a quien donó todos sus bienes.



Los Jesuitas
Los jesuitas crearon un establecimiento agrícola, ganadero e industrial que tuvo como objetivo el sostén del Colegio Máximo –que luego se convirtió en la primera universidad del territorio argentino–, y llegó a ser uno de los centros rurales más prósperos de la compañía cordobesa.



El negocio ganadero fue la principal fuente de recursos, especialmente la cría y comercio de mulas destinadas a los yacimientos de Potosí.
La estancia estaba compuesta por la residencia de los jesuitas, actual museo; la Iglesia; el obraje, donde se realizaban las actividades industriales; la ranchería, vivienda de los negros esclavos, el Tajamar, un dique de 80 mts. de largo, que permitía el funcionamiento de dos molinos harineros; un batán (máquina impulsada por agua que servía para golpear, desengrasar los cueros y dar consistencia a los paños) y el riego de huertas y quintas; los hornos para quemar cal y cocinar tejas y ladrillos.



En el obraje funcionó una carpintería, despensas y oficinas, y se desarrolló actividad textil. Tres padres tenían a su cargo la administración, evangelización y enseñanza de los oficios. Aproximadamente unos 300 esclavos negros se ocupaban de las tareas principales desarrolladas en la herrería, el obraje, los molinos, las huertas y los puestos de las sierras.



Cuando en 1767 el rey Carlos III puso fin al trabajo de los jesuitas en América, la estancia pasó a manos de una "Junta de Temporalidades" que administró la estancia en nombre del rey.
Años más tarde la propiedad fue vendida a los Rodríguez, una aristocrática familia de Córdoba que, a pesar de sus esfuerzos, no logró mantener su actividad económica.



En 1810 la estancia fue comprada por Santiago de Liniers, quien vivió apenas unos cinco meses en la casa.




En 1820 José Manuel Solares compró la propiedad a los hijos de Liniers y de esta manera se convirtió en el último dueño de la estancia.



En 1868, por voluntad testamentaria de Solares, se delimitaron los terrenos para la creación de una villa que hoy es la ciudad de Alta Gracia, quedando la residencia en el centro de la misma. Las construcciones jesuíticas y tierras adyacentes quedaron, durante cien años, en poder de los Lozada, herederos de Solares.



En 1968 la Nación Argentina expropió la residencia –que había sido declarada Monumento Histórico Nacional en 1941– dando comienzo a un intenso trabajo de investigación arqueológica y documental que permitió que, a través de las tareas de restauración que se iniciaron en 1971, la construcción se preserve fiel a su estructura original.
El 26 de Agosto de 1977, luego de casi 10 años de arduo trabajo, el museo se inauguró oficialmente.







Liniers y la contrarrevolución


Mayo fue el mes bisagra en la historia nacional, no sólo por los cambios políticos surgidos de la Revolución del 25, sino además por la transformación social, económica y cultural que atravesó e iluminó a la región a partir de entonces.


Pero ya lo dicen los relatos históricos, esa Revolución de Mayo no fue ligera ni sencilla, pues sobrevino la CONTRARREVOLUCIÓN y sus protagonistas...

Imaginen un Buenos Aires totalmente convulsionado y  figuren -en contraposición- la vida en el interior, que continuaba con su ritmo de costumbre, más bien aislado de los fervores de la metrópolis. Pero la noticia no tardó en llegar y –por supuesto- levantó polvareda!!
Primero fueron las autoridades de la Intendencia de Córdoba del Tucumán y el ex Virrey del Río de la Plata, Santiago de Liniers, quienes alertados sobre los hechos revolucionarios comenzaron a tomar decisiones sobre la marcha y organizaron con celeridad un ejército para rechazar la expedición militar enviada por la Primera Junta de Gobierno, que se venía con el fin de hacer reconocer la nueva autoridad....
Liniers vió alterada su estadía en la estancia por las noticias de la Revolución. Bajo algunas indicaciones del ya destituido Cisneros, alistó milicias urbanas y varios cientos de milicianos, armados con boleadoras y lanzas. Los preparativos llegaron a verse muy avanzados, llegando a reunir mil quinientos hombres catorce cañones. Pero ante el fuerte avance de la expedición militar revolucionario, sus tropas desertaron. La Junta había ordenado la captura de los contrarrevolucionarios, anticipando la posible huida de los mismos. Liniers fue capturado en la estancia de Piedritas (cerca de Chañar) el día 6 de agosto. El fracaso de la contrarrevolución culminó con su fusilamiento (entre otros rebeldes) y el completo control del noroeste de la actual Argentina por la Junta de Buenos Aires.


Cuántas historias habrán recorrido estos pasillos, repletos de pasiones, colmados de intrigas, desvelos, amores, lealtades o traiciones!!!
Las sierras de Córdoba guardan entre estos muros y tantos otros, el paso no sólo del tiempo, sino que atesoran las huellas de sus ocupantes que, sin lugar a dudas, protagonizaron épocas de grandes decisiones, las que modificaron radicalmente el mapa social de una "argentinidad".
 

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Texto y fotos: Ana Claudia Simes
Tanti - Sierras de Córdoba

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